El rollo de la Torá (Séfer Torá), escrito a mano en pergamino por un escriba experto (conductor), contiene, según la tradición masorética, exactamente 304.805 letras. Según la ley judía (Halajá), si falta una sola letra, está dañada o es ilegible, el pergamino se considera no apto para la lectura pública. Por lo tanto, los escribas siguen reglas caligráficas extremadamente estrictas y realizan revisiones meticulosas. La Torá no es sólo un texto: es una obra de autoría Divina. Dios se lo transmitió letra por letra a Moshe Rabbenu, quien lo escribió con exactitud.